Raúl Espinoza Aguilera Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com
Ha puesto nuevamente de moda la cantante inglesa Adele, una antigua
canción del compositor de folk y leyenda del rock, Bob Dylan, titulada: “Deja
que sientas mi amor”. Reconozco que ya la había escuchado anteriormente, pero
no había puesto atención a su letra.
En este mundo, cuando un hombre y una mujer se aman, en las Bellas Artes se permite exagerar, dramatizar, generalizar, incluso de un modo irreal, para manifestar los sentimientos y anhelos más profundos. Así sucede en esta melodía, cuya letra dice: “Cuando la lluvia cae sobre tu cara/ y el mundo entero está en tu maleta,/ puedo ofrecerte un cálido abrazo/ para hacerte sentir mi amor. /Cuando las sombras del atardecer y las estrellas aparecen/ y no hay nadie para secar tus lágrimas/podría abrazarte durante un millón de años,/para hacerte sentir mi amor. /Sé que todavía no has tomado una decisión/ pero yo nunca te haría daño. /Lo supe desde el momento en que nos conocimos,/en mi mente no hay duda a dónde perteneces. / Pasaría hambres e iría de luto y deprimido,/vagaría por la avenida./ No, no hay nada que no pueda hacer/para hacerte sentir mi amor./Las tormentas se desatan en el mar enfurecido/ y por la autopista del arrepentimiento./Los vientos de cambio soplan salvajes y libres, / pero todavía no has conocido a nadie como yo./ Podría hacerte feliz y convertir tus sueños en realidad./ No hay nada en este mundo que no haría por tu amor/ iría hasta el confín de la tierra por ti/para hacerte sentir mi amor”.


A mediados de noviembre del año pasado asistí a un
Congreso Internacional de Comunicadores en Roma. Concretamente, el 18 de
noviembre tuve la suerte de poder asistir a su alocución dominical de las doce
del día en la Plaza de San Pedro, acompañado de un comunicador, también mexicano.