Todos hemos envidiado alguna vez ese tipo de persona que emana confianza absoluta en sí misma. Lo percibimos a través de su forma de “estar”. Lo vemos en su forma de caminar, de saludar, de expresarse verbalmente y en lo bien que se está a su lado. Podemos decir de él o ella, que es una persona que goza de una sana autoestima o de un sano concepto de sí mismo.
Uno de los factores psicológicos que más afecta nuestras relaciones humanas, es la autoestima o amor ordenado por uno mísmo. Una de las vertientes que más afecta la personalidad y la conquista de relaciones estables con uno mismo y el mundo es la autoestima. Lamentablemente de los miles de artículos y cientos de libros que existen en el mercado sobre este tema, hay muchos que lo que han hecho es dar una orientación que confunde a las personas.
La autoestima es un campo fascinante y dentro de la superación personal todavía más,pero también es un tema profundo y que requiere de mucha investigación y estudio para poder ser efectivos en la trasmisión de la misma a los nuestros. Para nosotros los cristianos, la autoestima o el amor que debemos sentir hacia nuestra propia forma de lucir y ser viene dada por el hecho de pertenecer a una categoría superior a la de los animales y las plantas.
Somos hijos de Dios. Seres humanos dotados de un alma que está destinada a ser eterna y en donde radican las potencias singulares que nos distinguen de los demás seres de la creación. Inteligencia y voluntad. Porque somos inteligentes, podemos pensar, reflexionar, decidir, actuar, y construir un autoconcepto que nos conduzca hacia el bien de nosotros mismos y por efecto, al bien de los demás.
| Area de descarga | |
| Mostrar Carrito | |
|
Su carrito de compra esta vacio.
|